martes, 23 de julio de 2013

Problemas.

   La situación en la casa había empeorado, solo habían peleas, Vittoria estaba asustada, sentada en un rincón viendo como su madre me gritaba, mientras que yo estaba ahí sin hacer nada, solo escuchar.

   Después de la discusión de una sola persona me volví a mi hija que estaba llorando, una niña de seis años no podía presenciar esas peleas, pero era indispensable para el crecimiento de un niño.

   Ven mi vida. - La cargué en brazos y la llevé hasta su cuarto, la ayudé a ponerse su pijama y después la costé en su cama, la arropé y le prendí su lampara.

   ¿Por qué tú y mami estaban peleando? - Preguntó secándose las últimas lágrimas.

   Porque mi trabajo no es suficiente para pagar las cosas de la casa, ni darte lo que quieres... -

   ¿Y por qué mami no trabaja? -

   Porque ella está pendiente de la casa y no le da tiempo de hacer otras cosas, bebé. -

   Mmm... Pero si ella trabaja habría más dinero, pagan a una señora que limpie y queda más dinero para nosotros. - Pude ver como mi hija tenía el intelecto de su padre, mi forma de interponer la lógica en todos lados.

   No hay problema hija, en la vida no hay que buscar culpables sino soluciones, yo trabajaré más fuerte y te daré todo lo que quieras a ti y a tu mamá, quiero verlas felices a ambas. -

   Te amo, papi. - Se recostó sobre su almohada. - ¿Puedes dormir hoy conmigo? Siempre duermes con mami... - Me acosté a su lado, los pies aún sobresalían de la cama, ella se volteó y me abrazó, ambos nos quedamos dormidos.

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